La Gran Alianza de Bush
(La Vanguardia, November 21, 2004)De lo que se habla estos días en Washington es de que Bush ya estaría trabajando junto con Condoleezza Rice en establecer un elenco de prioridades en las que todos estén de acuerdo, primer paso hacia una alianza del siglo XXI que reúna a todas las naciones concordes con el rechazo del terrorismo, de la proliferación nuclear y de la voluntad de fomentar los intercambios comerciales y combatir la pobreza, las enfermedades endémicas y el subdesarrollo. Se trata de un futuro "más político" y menos militar; un proyecto multilateral destinado a modificar radicalmente la arquitectura de los acuerdos internacionales que ahora regulan las relaciones entre las naciones soberanas, pero que se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial.
He aquí algunos ejemplos: incluir sólo a los europeos permaneciendo en el marco transatlántico, incluyendo a Rusia o a todo el hemisferio septentrional, o extender el ámbito a Japón, el Tercer Mundo y los países árabes mirando hacia una dimensión planetaria; poner el acento en lo que une, apuntando hacia un pacto entre las democracias del planeta, o intentar una individualización del enemigo y la coordinación de la lucha contra el terrorismo; limitarse a una agenda de temas de política y de seguridad, como sucede en el caso de la OTAN, o incluir también el desarrollo comercial y social, como hace el texto del plan de reformas para el Gran Oriente Medio aprobado por el G-8 de Savannah. Serán las próximas semanas las que deberán decirnos si la idea de la Gran Alianza de Bush tomará forma, señalando el inicio del cuadrienio de su segundo mandato, o si la idea se quedará sólo esbozada sobre el papel y destinada al olvido en la mesa de alguno de los despachos de la Casa Blanca.